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miércoles, 26 de mayo de 2010

Carta presentada al Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba


A la Sra. Rectora de la
Universidad Nacional de Córdoba
Dra. Carolina Scotto
Calle Haya de la Torre s/n Pabellón Argentina 2º Piso Ciudad Universitaria.

Como estudiantes y egresados de la U.N.C. nos dirigimos a usted con gran preocupación a fin de informarle y poner en su conocimiento el uso ilegítimo que se está haciendo del nombre y prestigio de la Universidad por parte de la Cámara Empresaria de Servicios de Contactos para Terceros de la provincia de Córdoba (CSCTC). Esto surge de las diversas manifestaciones que desde hace tiempo los voceros de dicha Cámara vienen haciendo en diversos medios gráficos, radiofónicos, audiovisuales y digitales, donde utilizan el nombre de la Universidad a la hora de legitimar la organización de trabajo en los Call Centers y sus condiciones de sanidad, basándose en investigaciones efectuados por esta casa de estudios, cuyos detalles jamás han publicado en su totalidad, y que probablemente se usen fuera de contexto. Sin embargo sobran las evidencias públicas respecto de la sobreexplotación de jóvenes, la gran mayoría estudiantes de la casa de estudios que usted dirige, producida por la forma de organización del trabajo en los calls centres.
En febrero del año pasado, se publicó en la Voz del Interior(1) y en la sección institucional de la web oficial de la UNC(2) , una entrevista realizada a José Luis Romero Victorica, presidente de la Cámara Empresaria de Servicios de Contactos para Terceros (Cesct), y CO de Allus Global BPO, la empresa internacional que compró Action Line. En esa nota se le preguntó al empresario si tenía algún aval respecto a su posición de que los reclamos por parte de los empleados son infundados, y él respondió que “Tenemos hecho con el departamento de Higiene y Seguridad de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) un estudio de todos los miembros, y muy lejos de tener condiciones de trabajo desfavorable, tenemos el más alto puntaje. Las condiciones laborales lejos de ser malas son excelentes y no dicho por mí, sino por la UNC. Los estudios están a disposición de quien quiera verlos”.
Desde hace varios años que los trabajadores de call center vienen reclamando infructuosamente por mejores salarios, defensa sindical, correcta categorización y registración de sus tareas y, sobre todo, porque la intensidad y la presión ejercida sobre ellos por el modo de organización y gestión de trabajo a menudo daña su salud psicofísica Si la auditoría mencionada por Romero Victorica abarcara tales cuestiones, se justificaría el uso que la Cámara de Calls hace de ella, y el respaldo de la Universidad sería justificado. Pero no tenemos manera de saberlo, porque los estudios que se suponen están a “disposición de quien quiera verlos” no están en ningún lado y se nos han negado sistemáticamente tanto en la Cámara de Calls, como en el departamento de Higiene y Seguridad de la Facultad de Ingeniería.
Luego de intentar acceder a dichos estudios por todos los medios posibles, decidimos manifestarle que nos resulta, al menos extraño, que una Universidad Nacional produzca informes “confidenciales” sobre los que no haya acceso público, y que permita que sus “contratantes o beneficiarios,” sean los únicos voceros de esos resultados. En particular, cuando se advierte que en este caso, una Facultad de Ingeniería no pareciera ser la indicada para realizar evaluaciones de las condiciones socio-ambientales que causan daños psico-físicos a los trabajadores.,.
Para una evaluación relativa a los reclamos de los trabajadores, se precisaría una investigación donde asuman también un papel activo al menos las facultades de medicina y psicología. Por lo tanto, se hace difícil suponer una relación directa entre el supuesto resultado positivo de dicha auditoria y la conclusión a la que Romero Victorica arriba de “las condiciones laborales lejos de ser malas son excelentes y no dicho por mí, sino por la UNC”.
En lo que respecta a la salud de los trabajadores, sobran las evidencias publicadas -tanto en el ámbito académico como en los medios masivos de comunicación- respecto de la afectación directa que este tipo específico de trabajo provoca. El Dr. Cólica, médico especialista en medicina interna y del estrés, y director médico de la Asociación de Medicina del Estrés de Córdoba (AMEC) lleva más de dos años investigando este aspecto en el contexto específico de los Call Centers de Córdoba, y sus resultados fueron publicados en dos Congresos Médicos de gran relevancia(3) , en los medios masivos de comunicación(4) , e incluso se editó un libro este año con las conclusiones. En dicho libro el autor llega a considerar lo que les sucede a los empleados como un tipo característico de enfermedad que dio en llamar Síndrome de los Call Center debido a la especificidad del tipo de afección que se produce. Afirma que si el síndrome de estrés laboral crónico (burn out) se desarrolla en los equipos de salud y en los docentes entre 5 y 15 años, en los empleados de call centers bastan sólo dos años para que el problema esté instalado.
Este trabajo produce, de un modo muy acelerado, un tipo específico de enfermedad por estrés llamado Burn-out. El concepto de Burn-out fue creado por Herbert Freudenberger, haciendo referencia a la sensación de destrucción completa del interior de una estructura, mientras que hacia el exterior la estructura se mantiene; esto, explica el Dr. Colica, es lo sucede en la cabeza de los empleados, la alteración crónica que el estrés prolongado produce a nivel hormonal tiene un efecto toxico sobre dos áreas del cerebro (hipocampo y corteza prefrontal), lo que les provoca un alarmante deterioro cognitivo y emocional. En una entrevista publicada en la Voz del interior el médico afirma que “Estas señales son manifestaciones de modificaciones biológicas que producen un desgaste neuronal que precipita alteraciones cognitivas y fomenta todos los procesos de envejecimiento intelectual y físico”.
Dentro de los síntomas que la enfermedad provoca el de deterioro cognitivo es alarmante, sobretodo en lo que importa a la universidad y lo que ésta se supone que esta legitimando, ya que muchos de los trabajadores son estudiantes y los síntomas consisten en olvidos frecuentes; incapacidad para concentrarse y disminución del rendimiento en los estudios, que lleva incluso al abandono de los mismos y cambio por carreras de menor exigencia intelectual.
El motivo por el cual esta enfermedad se desarrolla de un modo tan alarmante en los Call centers se debe a que en esta enfermedad entran en juego los aspectos de sobre-exigencia cognitiva y emocional característicos de la tarea específica sumados a la sobreexplotación y el maltrato psicológico que sufren los trabajadores, producto de una estructura organizacional que utiliza la responsabilización por el rendimiento de la empresa y el miedo al despido como motor fundamental de productividad y reducción de costos en servicios. Cólica sostiene que el síndrome se produce como consecuencia de trabajar, por lo menos, seis horas con un alto grado de exigencia, sobreestimulación auditiva y visual, escasas pausas y maltrato psicológico de jefes y supervisores.
La investigación y las publicaciones realizadas por este especialista son las más relevantes debido a la rigurosidad del estudio y porque se refiere al contexto específico de la ciudad de Córdoba, sobre una muestra de jóvenes que en la mayoría de los casos son estudiantes universitarios. Sin embargo se pueden citar muchas más referencias de estudios en contextos más generales, tales:
- El Dr. Héctor Seia, en una investigación en desarrollo en la ciudad de Córdoba, refiere a una “reacción ansiosa sub-aguda progresiva (RASA)” en los operarios telefónicos, provocada por la tendencia a la cosificación del trabajador, el régimen riguroso más allá de las posibilidades de respuesta, varias tareas simultáneas (en la misma unidad de tiempo), e imposibilidad de reclamo o rebelión. En definitiva una situación de sobre-explotación.
- El Programa de Investigaciones Económicas en Tecnología, Trabajo y Empleo -- (PIETTE) del CEIL-PIETTE del CONICET, realizó una investigación a cargo del Dr. Julio Cesar Neffa(5) en la que relevaron como principales factores que influyen en la salud física, cognitiva y psicosocial de los teleoperadores: 1. el apremio del tiempo, para este tipo de tareas es necesario un descanso de al menos 5 minutos por cada 45 minutos de trabajo, y una pausa de 15 minutos como mínimo cada 2 horas de trabajo (muy lejos de los 30 minutos cada 6 horas que actualmente tienen); 2. la complejidad y rapidez en la tarea; y 3. Atención y concentración permanente.
- Gabriela Martínez Castro, Licenciada en Psicología, especialista en trastornos de ansiedad y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), afirma a Clarín en una entrevista que “Los telemarketers están altamente expuestos a sufrir el síndrome de “burn-out” o ataques de pánico. Están en contacto con todos los aspectos negativos que reclama el cliente que llama (…), la mayoría no puede ni hablarse entre ellos ni tener contacto con el exterior y tienen diariamente pocos minutos de descanso (…)”(6)
A tal efecto, sugerimos tomar en consideración la experiencia de la Facultad de Lenguas y de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, las que decidieron recientemente interrumpir los convenios de pasantías con los call centers. El secretario de Extensión de la Facultad de Lenguas, Guillermo Badenes declaró que: “los chicos nos decían que salían con la cabeza seca después de trabajar(…).Como pasantías no servían por más que aplicasen el inglés en su trabajo, porque bajaban su rendimiento en clase (…) Además se aplica un sistema tipo gran hermano, donde las cámaras registran todo. No es sano”. En el mismo sentido la secretaria de Extensión de la Escuela de Ciencias de la Información de la UNC, Judith Gerbaldo, expresó que:" los efectos para nuestros estudiantes por trabajar en esas empresas han sido gravemente perniciosos por cómo se desarrollan las condiciones de trabajo".(7)
Ya en el 2007 se denunciaba que un 30% de los empleados de call centers en Argentina padecían “síndrome crónico de stress,” y según el Ministerio de Trabajo un 52.4% de los motivos de desvinculación eran por decisión del trabajador, mientras que el 70% de los empleados tenía entre 18 y 24 años.(8) La UNC sin embargo, mantuvo por varios años la decisión de establecer convenios de pasantías, y de permitir que la actividad se legitimara públicamente y confrontara los reclamos de los trabajadores con una Auditoría realizada por académicos, seguramente desprevenidos.

Existe otro caso reciente que refleja la manera en que la Cámara Empresaria de Servicios de Contactos hace uso del nombre de la UNC sin aclaraciones ni reportes públicos. A fines de octubre de 2009 en Sykes Argentina (ex-Apex) se repartió una nota(9) invitando a colaborar con las pruebas para un "estudio sobre la salud de los jóvenes de Córdoba", mencionando a la UNC como co-autora de dicho estudio, sin especificar ninguna facultad o departamento interviniente. Es así que surgió la iniciativa de consultar a la Universidad sobre su participación en este caso, por lo cual nos dirigimos a la Secretaría de Extensión, donde nos contactamos con María Inés Peralta, que recibió la nota y se comprometió a averiguar qué unidad académica estaba al tanto de esto. Peralta habló con la CESCT y le reconocieron que existía un convenio con la Cátedra de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina, por lo que se comprometió a pedir explicaciones a dicha cátedra, dejando en claro que consideraba esta situación al menos irregular. Actualmente no hemos recibido mas información sobre el hecho en cuestión.

Sabemos que, al menos en la cuenta de Kodak de la mencionada empresa Sykes, se entregó la invitación sólo a algunos empleados. Lo que llama la atención es que las pruebas del estudio son las específicas para un trabajador de call center: exámenes clínicos de nariz y garganta, auditivos, etc., y que los recursos técnicos no fueron aportados por la UNC, sino que los profesionales encargados de recolectar las pruebas y análisis representan a una empresa de medicina laboral, que se encarga de realizar estudios pre-ocupacionales, no solamente de calls, llamada “Asesores Especializados”.
Por todos estos motivos, y sumados a los reclamos que los trabajadores vienen realizando respecto a la precariedad del sus condiciones de trabajo, consideramos imprescindible poner en conocimiento a las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba esta grave situación, con el fin de que se considere seguir avalando con la omisión el uso abusivo del prestigio y trabajo de la Universidad para encubrir esta realidad de sobreexplotación y afección de los derechos humanos básicos, como el de garantizar la salud y dignidad de los trabajadores.
En atención a tal consideración, le solicitamos se haga público el contenido de la auditoría citada inicialmente, y el alcance concreto del involucramiento de la UNC en el estudio llevado a cabo por Sykes Argentina, lo cual aclararía y despejaría cualquier duda sobre sus alcances. Que se tomen las medidas reparatorias necesarias a los fines de revertir las consecuencias desinformativas que se produjeron y que afectan la lucha laboral de estudiantes de esta casa de estudio. Para esto se hace necesaria la realización de investigaciones ampliadas, donde también participen las facultades de psicología, medicina y comunicación social, y que sus resultados sean publicados masivamente para que la reivindicación sea efectiva.

Atentamente,

Calls en lucha.

Clínica de Interés Publico Córdoba.

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1 Publicado en la sección Economía: http://archivo.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=489998
2 http://www.unc.edu.ar/institucional/dossier/2009/febrero/domingo-15-de-febrero-de-2009
3 Se trata del “Primer Congreso Panamericano de Psiconeuroinmuno-endocrinología”, del 30 de Octubre al 1 de Noviembre del 2008, Montevideo, R.O. Uruguay, y el “7º Congreso Latinoamericano en Neuropsiquiatría y Neurociencia Cognitiva” del 26 al 28 de agosto de 2009 en Buenos Aires.
4 http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=515961
5 Investigador superior del CONICET y director del Postgrado en Ciencias Sociales del Trabajo. La investigación se tituló Telegestión: Su impacto en la salud de los trabajadores, 2001 (Se adjunta copia autenticada de la publicación)
6 Los telemarketers, a la cabeza del ranking de los "quemados" Clarín, sección sociedad, nota de Gisele Sousa Díaz, del 17/07/2008. Ver en línea: http://www.clarin.com/diario/2008/07/17/sociedad/s-01716785.htm (se adjunta copia)
7 Las facultades no quieren dar más pasantes. Publicado en Prensared, la agencia de noticias del CISPREN (Círculo Sindical de Prensa) el 2008/10/06, on line en http://www.cispren.com.ar/indexmain.php?lnk=0&mnu=0&idnota=4933. (se adjunta copia)
8 Ver en El estrés laboral, una amenaza para los call centers en http://management.iprofesional.com/notas/54900-Rechazan-peculiar-demanda-laboral-contra-una-compania.html (Se adjunta Copia).
9 Se anexa a esta carta la nota en cuestión.

lunes, 29 de marzo de 2010

Precaria cabeza quemada


El día martes 16 de marzo se presentó, en la Biblioteca Córdoba, el libro “El síndrome de estrés en los Call Center", del Doctor Pablo Cólica, vicepresidente de la Asociación de Medicina del Estrés Laboral de Córdoba (Amec).
El libro, en un primer momento, visibiliza las investigaciones realizadas por el Doctor Cólica sobre los cambios históricos del concepto del estrés laboral para indagar sobre la forma especial que adquiere en los trabajadores de los call centers, ya que, en estas empresas, se presentan características propias que permiten denominarlo como un síndrome específico, Burn Out (“cabeza quemada”). El autor trabaja con un gran material teórico y práctico para profundizar sobre los síntomas clínicos del estrés vivido por los trabajadores de call centers, producto de los abusos a los que son sometidos por las empresas.
En un segundo momento, el doctor Cólica, avanza sobre su investigación realizada a 100 trabajadores, entre 24 y 25 años, de call centers de la ciudad de Córdoba. Los datos son, entre otros, preocupantes: el 70% presentó casos de gastritis, síndrome del trapecio, jaquecas, cansancio y debilidad, alteraciones severas del sueño y de los ritmos sueño- vigilia, etc. A su vez, la mayoría también presentaron incremento o cambios en las curvas de secreción de la hormona cortisol, disfunciones tiroideas e insulinoresistencia. Más de la mitad de los afectados sufre importante deterioro cognitivo en sus capacidades de focalizar la atención, concentración y memoria, ocasionadas por la neurotoxicidad de las hormonas y sustancias químicas movilizadas por el estrés prolongado. También sufren fobias y ataques de pánico.
El trabajo precario, en los call centers de la ciudad de Córdoba, consume la vida de más de 20.000 trabajadores, especialmente de jóvenes, que son despojados de sus derechos de trabajar en un ambiente sano y digno. A su vez, la situación crítica de estos trabajadores y sus luchas, visibiliza el sesgo sistemático del estado, la no actuación de un control administrativo que, mediante leyes y recursos institucionales, imponga límites y sanciones a estas empresas que afectan a la salud de los trabajadores.

Libro: El síndrome de estrés en los Call Center
Autor: Pablo R. Cólica
Editorial: Brujas

Aquí, otra nota

lunes, 27 de julio de 2009

Los Call Centers y una alerta quemante: El Síndrome del “Burn Out”



El "Burn Out" es traducido literalmente como "quemarse". Se trata de un estado de vacío interior, de desgaste espiritual, de "infarto al alma", en el que la persona afectada no sólo ha gastado sus energías recargables, sino que su sustancia ha sido atacada y dañada. Muestras de daños físicos causando enfermedades son parte del síndrome de burn out.

El concepto de "burn out" o quemadura interna fue creado por Herbert Freudenberger haciendo una metáfora con los restos de un edificio consumido por un incendio. Hace referencia a la sensación de destrucción completa al interior de una estructura, mientras que hacia el exterior la estructura se mantiene. Lo definió como: “Fallar, gastarse, sentirse usado, fracasado, agotado o exhausto debido a excesivas demandas de energía, fuerza o recursos personales”.



Este síndrome es propio de lugares de trabajo en los que se evidencian ambientes extremadamente competitivos, donde los trabajadores -con el fin de cumplir con altísimos niveles de rendimiento- terminan siendo víctimas de grandes presiones. Las condiciones de trabajo juegan un papel muy importante a la hora de desarrollar este tipo de enfermedades laborales: el exceso de trabajo, sobre-exigencias para cumplir altos niveles de productividad, alto control y vigilancia constantes (basados en la mayoría de los casos en un régimen de premio-castigo); aportan gravemente a la aparición del síndrome del burn out.

En el caso de los Call Centers- condiciones como el tiempo de conexión, la duración de la llamada, el tiempo de que se dispone para ir al baño, la constante sensación de estar siendo perseguido, grabado y escuchado, etc.- generan altas presiones en los trabajadores, quienes en diversas ocasiones terminan sufriendo problemas como el estrés crónico, la ansiedad generalizada, el agotamiento emocional, el cansancio extremo, y hasta cuadros depresivos graves que requieren tratamientos psicológicos y medicación.

"Lo que sucede con estos trabajadores, en general jóvenes de buen nivel educacional, muchos de ellos estudiantes universitarios que procuran costearse sus carreras, se asemeja al síndrome de burnout ( quemarse, estar quemado, en nuestro medio “ quemarse la cabeza” ) que originalmente fue descripto cómo prevalente entre los trabajadores de la salud y los docentes. La diferencia es que, en los casos de estos jóvenes que nos preocupan, el síndrome se presenta más rapidamente, dada la intensa presión a que son sometidos, no solo por los usuarios del servicio ( clientes) sino por empresas que han instalado innecesariamente un sistema de acoso laboral". (Dr. Pablo R. Cólica – Vicepresidente y Director Médico de la Asociación de Medicina del Estrés de Córdoba-Amec-)


Además, los trabajadores sometidos a este trabajo extenuante, que acelera rápidamente el surgimiento del síndrome del burn out, padecen trastornos del sueño, tensión muscular, úlceras y desórdenes gástricos.
La característica principal de esta enfermedad es que la persona que la sufre pierde las particularidades que definen su personalidad; es decir, que una persona que se caracterizaba por su entusiasmo y alegría a la hora de ir a trabajar se convierte en un ser apático y sin vitalidad. Existe un sentimiento muy acentuado de baja realización personal. La profunda fatiga y frustración son también rasgos característicos del síndrome del “Burn Out”.

En el caso de las personas que sufren este tipo de enfermedades es muy normal que se genere un rechazo hacia las tareas que deben realizar en el trabajo, con altos niveles de irritabilidad y dificultades para concentrarse. Al mismo tiempo, el trabajador, víctima de esta enfermedad, manifiesta una profunda angustia al pensar, tan sólo, en volver a trabajar a ese lugar.

Síntomas de burn-out: a nivel corporal aparecen molestias múltiples como insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares en nuca y espalda, trastornos digestivos, infecciones acumuladas, trastornos respiratorios y circulatorios o variaciones en el peso.

La forma de manifestarse se presenta bajo unos síntomas específicos y estos son los más habituales:

Psicosomáticos: fatiga crónica, trastornos del sueño, úlceras y desordenes gástricos, tensión muscular.

De conducta: absentismo laboral, adicciones (tabaco, alcohol, drogas)

Emocionales: irritabilidad, incapacidad de concentración, distanciamiento afectivo.

Laborales: menor capacidad en el trabajo, acciones hostiles, conflictos.

Las evidencias que afectan al individuo en el inicio de la aparición de esta enfermedad, se reconocen en varias etapas y son:

1.- Exceso de trabajo

2.- Sobreesfuerzo que lleva a estados de ansiedad y fatiga

3.- Desmoralización y pérdida de ilusión

4.- Pérdida de vocación, decepción de los valores hacia los superiores


Fases del Burn Out

Etapa de idealismo y entusiasmo: alto nivel de energía para el trabajo; se involucra demasiado y existe una sobrecarga de trabajo voluntario.

Etapa de estancamiento: disminución de las actividades desarrolladas cuando el individuo constata la irrealidad de sus expectativas, ocurriendo la pérdida del idealismo y del entusiasmo

Etapa de apatía: fase central; apatía y falta de interés; problemas emocionales, conductuales y físicos; tentativa de retirada de la situación frustrante.

Etapa de distanciamiento: La persona está crónicamente frustrada. Hay una inversión del tiempo dedicado al trabajo con relación a la primera etapa; pasa a evitar desafíos y clientes de forma bastante frecuente y trata sobre todo de no arriesgar la seguridad del puesto de trabajo

miércoles, 3 de junio de 2009

Otra vez pisoteados en los call


No es algo nuevo afirmar que en los últimos años el mundo del trabajo sufrió profundas transformaciones. Nosotr@s, l@s jóvenes, quienes recién accedemos a este mundo, somos l@s primer@s en la lista de los contratos basura y la precarización laboral de las empresas y el estado.
Actualmente, los gobiernos promueven las ventajas competitivas de una mano de obra joven que es, en una dinámica paradójica, valorada y desvalorizada. Por un lado, con saberes educativos y universitarios, y, por otra parte, precaria, difuminada de derechos laborales básicos; es decir, con estilos de vida que se articulan con las exigencias actuales de producción. Somos una generación de trabajador@s que, en diversas ocasiones, por no conocer otro modo de trabajar, naturalizamos la ausencia de derechos básicos y prerrogativas, conviviendo con distintas formas de violencia laboral… y sí, la desorientación es fuerte.
Los sindicatos, por su parte, se encargan de “hacer carne” el éxito de la explotación al marginar de representación gremial a los trabajadores precarizados en actividades donde prevalece la tercerización. En los call center, por ejemplo, Comercio no lleva a cabo ninguna acción política que defienda nuestros derechos. Muy por el contrario, contempla los abusos y las presiones crecientes de las empresas con sus trabajadores. Al no existir una adecuada (nula) regulación, las empresas persiguen y hostigan a los trabajadores con métricas de productividad irrealizables, despidos injustificados y/o arbitrarios, además de profundizar maniáticas prácticas de disciplina y control.

El nuevo acuerdo de “recomposición salarial”

El 30 de abril de 2009, en el Ministerio de Trabajo, los representantes de la Federación Argentina de Empleados de Comercios y Servicios (FAECYS) y las Cámaras empresariales firmaron un nuevo acuerdo salarial homologado para los empleados de comercios.
Este acuerdo- que rige para la mayoría de l@s trabajador@s de call centers y empresas de telefonía celular de la provincia de Córdoba- establece, en primer lugar, la suma de $300 para l@s trabajador@s que prestan servicios en jornadas completas (8 horas diarias); y para aquell@s con jornada reducida (5 horas y media y 6 horas), la asignación se abonará en forma proporcional. Dicha suma tendrá el carácter de no remunerativa hasta el 31 de enero de 2010, en tanto que el convenio se extenderá hasta el 31 de octubre de 2009.

Otra forma de abuso encubierta antes de las elecciones

En primer lugar, la jornada completa de un trabajador de call no excede las 6 horas diarias, ya que, paradójicamente, las empresas argumentan que superado ese umbral “la tarea es insalubre”. Por lo tanto, se establece que nuestras 6 horas diarias de trabajo equivalen a las 8 horas de trabajo de un empleado de comercio.
Ahora bien, la realidad es que este acuerdo esconde un jugoso negocio para las empresas. En primer lugar, se afirma que nosotros trabajamos en “jornada reducida”, por lo cual no nos corresponde percibir los $300. Recibiremos un proporcional que ronda entre $200 y $225. Además, al volver no remunerativos los incrementos del mes de abril de 2008 que debían blanquearse el mes pasado, las empresas podrán abonar gran parte del aumento con el dinero que se ahorran de aportes provisionales, y hasta el mes de enero de 2010 se aseguran despedir trabajador@s con indemnizaciones que toman como referencia la escala salarial anterior al mes de abril de 2008.
Y esta estrategia no termina aquí: los representantes del gremio de comercio permitieron que la homologación del aumento llegara recién a fines de mayo (a pesar de que el acuerdo se firmó el 30 de abril). De esta manera, la práctica de reducción de los costos se orienta en hacernos creer que nuestro sueldo será más abultado, ya que en los primeros días de junio cobraremos el aumento correspondiente al mes de mayo. Sin embargo, nada nos asegura que las empresas estén dispuestas a pagar en forma.
Si bien es justo exigir el pago por jornada completa ($300), resulta poner de relieve que estas empresas, en Argentina, durante 2008, superaron los mil millones de pesos en exportaciones y siguen creciendo. Una ganancia extraordinaria a costa de nuestras frágiles condiciones de trabajo y de bajísimos sueldos (como es el caso de este aumento).
Y como si ese panorama fuera poco, se destacan las denuncias en la Dirección de Defensa del Consumidor de Córdoba. Los servicios más denunciados pertenecen a los de telefonía celular, Bancos, servicios de Internet, tarjetas de crédito, entre otros. Los consumidores argumentan que son estafados con cobros indebidos de abonos y tiempos de comunicación o por consumos inexistentes, incumplimientos de servicios contratados, aparatos en mal estado, falta de información en los servicios de atención al cliente y ventas, etc.

Nuestra salud, error fatal

Tampoco es extraña la noticia de nuestro agobio por la demanda de atención continua, de la repetición hasta el hartazgo y casi sin sentido del speech de la empresa. Por los ritmos de trabajo intensos, los descansos inadecuados, las hostigaciones de l@s jefes y supervisores, algun@s sacamos carpetas médicas y/o psiquiátricas; otr@s nos sostenemos con ansiolíticos, empastillados hasta los dientes. Terminamos con un humor espantoso, un sentimiento personal de angustia, enojo e impotencia. Se nos obliga a que, en la mayoría de las llamadas, nuestra mente se adapte a los insultos y a las quejas. ¿Por qué nos sometemos a esto? ¿no basta con nuestro crítico sueldo? No existe un espacio para pensar, para sentir. En el call los tiempos están finamente pautados, son dinero.
En un estudio que realiza Pablo Cólica, especialista en medicina interna y del estrés y director médico de la Asociación de Medicina del Estrés de Córdoba (Amec), el síndrome de estrés laboral crónico (burn out) se desarrolla con una enorme rapidez en los call center. Este síndrome surge por estar trabajando seis horas con un alto grado de presión, sobreestimulación auditiva y visual, escasas pausas y maltrato psicológico de jefes y supervisores. “La investigación da cuenta de que los pacientes tienen jaquecas, trastornos del sueño y digestivos, palpitaciones, falta de aire, debilidad, contracturas musculares, alteraciones cognitivas, pérdida de concentración y de memoria, falta de atención, fracaso o abandono de sus estudios. (La voz del interior, 15/05/09)
El doctor en medicina y consultor externo de la OIT, Mario Epelman, en una nota de la revista Veintitrés, explica que “los call centers reúnen todos los males de la globalización. El control permanente genera síntomas psicosomáticos como irritación, nerviosismo, erupciones en la piel, insomnio, problemas de relaciones interpersonales, gastritis, ataques de pánico. Además, esta clase de trabajo, si no se realiza una prevención adecuada, generan disminución auditiva, con riesgos de hipoacusia, lumbalgias por la postura en las sillas y tendinitis en las articulaciones de las manos”.
Es evidente que los malestares no son un tema individual, sino colectivo, por eso la importancia de cuidar y defender nuestra salud, uno de los capitales más preciados de la vida que las empresas intentan domesticar.
Con este boletín tratamos de unir fuerzas, de construir espacios y formas de lucha colectivas, alrededor de este modo de trabajo que es el call center. Si bien existen particularidades en cada empresa, tod@s compartim@s un sueldo que no alcanza para nada y reconocemos lo intolerable que es la violencia laboral en un call. Es por esto que buscamos comprometernos en esta lucha específica, la nuestra, para que podamos unificar criterios y mejorar nuestras condiciones de trabajo. ¡Te esperamos!

Jueves 4 de junio, a las 18:00 hs, nos juntamos en Colón y Cañada para movilizarnos, con caretas, al Ministerio de Trabajo y a los edificios de varios call center de la ciudad de Córdoba.