viernes, 8 de enero de 2010

Trabajo y postfordismo




"La cuestión de la precariedad laboral y la necesidad de repensar los problemas del sindicalismo se ha convertido en estos últimos tiempos un problema urgente y un punto central en la agenda de los movimientos sociales de todo el planeta. Este artículo procede de Rosario, Argentina. Extraído de Indymedia Estrecho vía En tránsito, texto escrito por Franco Ingrassia"

martes, 22 de diciembre de 2009

Apoyo a los compañeros de S.O.S S.A Cordoba

El siguiente fue el volante que trabajadores del call center de la empresa (www.redsos.com.ar) y compañeros del colectivo repartieron en la puerta del edificio en la sede Córdoba.

¡S.O.S! Colgá el headset un momento y lee lo que tenemos para decirte: ¡La empresa no respeta nuestros derechos laborales! Los empleados somos los que necesitamos auxilio, no podemos seguir más en la siguiente situación: por las características de nuestra actividad, nosotros somos teleoperadores de call centers; sin embargo, la empresa lo niega ya que de esta manera puede actuar con toda la impunidad para violar lo estipulado en el convenio 451/2006 (Anexo al CCT 130/75 de comercio para el trabajo en los call centers de la provincia de Córdoba). Sus incumplimientos son:
Jornadas extensas. Según el artículo 4º de este convenio la jornada de trabajo debe ser de 6,30 hs, con un total de 39 hs semanales, distribuidas en 6 días de trabajo. En SOS, todos excedemos esas 39 hs y en algunos casos llegamos hasta 17 hs extras de lo convenido, durante los 7 días que nos imponen trabajar. Este ataque a nuestras condiciones de trabajo, a su vez, deteriora nuestra salud, aumenta la fatiga mental y posibilita el surgimiento de diversas enfermedades.
Nocturnidad. En lo que respecta al trabajo en horario nocturno (entre la hora 21 de un día y la hora 6 del siguiente), el art. 200 de la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo (LCT) determina que la jornada no podrá exceder las 7 hs, además de abonarse el plus correspondiente.
Aguinaldo. Según el art. 122 de la LCT, deberíamos cobrar una cuota el 30 de junio y la otra el 31 de diciembre. En SOS, siempre se abona fuera de término, casi siempre a finales de enero.
Sueldo. la fecha límite que estipula la LCT (art. 128) es el 4º día hábil de cada mes, plazo nunca respetado por la empresa.
Sanciones compulsivas. En los últimos meses, el aumento generalizado de suspensiones disciplinarias arbitrarias, representan un ejercicio abusivo de la empresa. Es importante saber que según el art. 67 de la LCT los trabajadores podemos “cuestionar su procedencia y el tipo o extensión de la misma”, dentro de los 30 días de notificada. Además las suspensiones no pueden exceder los 30 días anuales.
Feriados de navidad y año nuevo, ¿por qué no podemos optar por trabajarlos o no, o en su defecto, elegir trabajar uno sólo?, ¿por qué no gozamos de un franco compensatorio por trabajar estos días “no laborables”, o percibir algún incentivo? Esta empresa factura sumas cuantiosas como para bonificar estas jornadas especiales.
La empresa se aprovecha de nuestra necesidad, de la falta de trabajo, pero por sobre todo de nuestra desorganización. Debemos exigir el cumplimiento de nuestros derechos para mejorar nuestras condiciones laborales. Perdamos el miedo, organicémonos, unamos nuestras fuerzas para denunciar y transformar nuestras paupérrimas condiciones de trabajo. Ahora es el momento.



Para mas detalles de la problematica de los trabajadores ver el articulo ¡S.O.S peor que muchos! del 16/09/2009 en este blog

lunes, 7 de diciembre de 2009

Pensamientos a la deriva

El apoyo legal y político de un sindicato, con sus pros y sus contras, históricamente le otorgó legitimidad a la organización de los trabajadores. Sin embargo, en las experiencias de lucha en los call centers, los gremios se han posicionado en defensa de los intereses del empresariado, ya sea con la firma de Convenios Colectivos de Trabajo violatorios de condiciones laborales o al imprimir una dinámica de “lucha” que desarticula cualquier tipo de organización de los trabajadores.

A partir de este posicionamiento de los gremios, me interesa preguntar, ¿qué acciones y posibilidades colectivas de cambio, fuera de la lógica empresarial y de mecanismos tradicionales de participación como la sindicalización, podemos generar? ¿Qué nuevas formas de acción y lucha se pueden pensar cuando la producción se fragmenta y la fuerza de trabajo se encuentra cada vez más precaria y móvil? y también me hago la misma pregunta que se hace Gilles Deleuze “¿podrán- los sindicatos- adaptarse o dejarán su lugar a nuevas formas de resistencia contra las sociedades de control?, ¿Podemos desde ya captar los esbozos de esas formas futuras, capaces de atacar las maravillas del marketing?”

Lema

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¿Cómo soportar el dolor que causa un encuentro humano degradado a la pura repetición?, ¿y el de dos?, ¿y el de veinte por hora? Sistemáticamente producimos desencuentros, y sí, eso duele. Mucho.
No hay posibilidad de compartir tampoco con los jefes ni con los compañeros. Encerrados en este "cono del silencio", nos quejamos, soñamos transgredir, saltar el muro, recuperar la propia lógica... luego rezamos buscando una solución mesiánica, ya que tenemos la certeza de que nuestro propio esfuerzo es el más insignificante de todos.
Somos pecadores. "Se me cortó..." "Lo busqué en la intranet y no lo encontré...". "Me pasé un minuto de break porque estaba en el baño descompuesto...".
Ante el cliente. "Disculpe la demora, señora, estaba verificando la información en el sistema". "Perdón, no lo escucho... señor... si se me corta la comunicación lo vuelvo a llamar." Muy pecadores.
Soñamos transgredir pero vivimos de infracciones, obtenemos mezquinas ventajas que nos permiten arrastrarnos hasta la última llamada del día... y vivir en infracción mortifica.

¿Y si ahora nos permitimos una pequeña trasgresión? Hablemos de alguna verdad. Ustedes lo saben y yo ya no les quiero mentir: "Su reclamo no se va a resolver en 24 horas, señor, no se va a resolver nunca. No lo revisa nadie."

"A la empresa no le importa que usted haya sido un buen cliente... usted también, al igual que yo, es un número"; "le decimos los valores sin impuestos porque no nos permiten darlos completos." "Si vive en Florencia Varela no va a tener señal" " Sí, señor, esta empresa es una mierda".

O a nuestros compañeros: "A mi también me duele la cabeza" "Te vi el otro día en la facu... yo también estudio""¿Querés un mate?"

Esto se siente bien. Creo que comencé a oír mi voz, creo que pude oír la tuya... Voy recuperando mi cuerpo y mi alma y vos el tuyo... ya no me interesa si alucino, acabo de tener la certeza que existís, la tibieza de tu mano, de que cada uno de nosotros, somos muchos.

Fragmento del libro ¿Quién Habla? Lucha contra la esclavitud del alma en los call centers. Colectivo Situaciones y otros.

sábado, 28 de noviembre de 2009

ATENDÉ! en Universidad Abierta



El sábado 5 de diciembre, a las 23 horas, se proyectará el documental "Atendé!" en el programa Universidad Abierta, emitido por Canal 10 de Córdoba.

Es un documental sobre el trabajo en los call centers de la Ciudad de Córdoba. Estas empresas han accedido a un desarrollo vertiginoso en los últimos años y se constituyen en un fenómeno por la masividad de trabajadores jóvenes que emplean, quienes están expuestos a una multiplicidad de situaciones que cotidianamente deben enfrentar al momento de atender un reclamo o consulta por el servicio que ofrecen. A su vez, refracta cómo la precarización laboral se instala, concretamente, en el sector de call centers. Indagando en las experiencias que díariamente se les presentan a los trabajadores, se problematiza como éstos interiorizan situaciones como irrefutables y, a partir de allí, comienzan a construir las representaciones sociales en torno al trabajo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¡Proyección Documental!


En el marco de la II Muestra anual de videos de no ficción de la Cátedra de Realización Audiovisual III del Departamento de Cine y Tv de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, el día 24 de noviembre a las 19 horas, se proyectará el documental “Calls En Lucha”. El evento tendrá lugar en el Auditorio Cepia (Ciudad Universitaria) La entrada es libre y gratuita.

Sinopsis: Un grupo de empleados y ex empleados de calls center decide reunirse y luchar contra las malas condiciones con las que se enfrentan a diario.
Realizadores: Olmedo Marianela, Pazos Victoria, Hernáez Maximiliano.
Duración: 20 min.

Asimismo, en dicho evento, cerca de las 17 horas, se proyectará el documental “Síndrome Burn Out”. Esta es una de las problemáticas de salud más preocupantes de los trabajadores de call centers.

SINOPSIS: El síndrome de burn out se trata de la fase más crítica del estrés. En Córdoba Capital, muchos son los profesionales que son víctimas de este síndrome, el cuál incide negativamente en la salud psicofísica del trabajador y afecta a su adaptación social, su realización personal y su desempeño.

REALIZADORES: Domínguez Reinoso M. Belén, Peirone Matías, Castro Mariana, Enrique Sebastián, Montenegro Estela.

sábado, 14 de noviembre de 2009


El call center es, en conjunto con las prácticas y discursos del sindicalismo precarizador de Comercio y el Gobierno provincial y nacional, un territorio de excepción de derechos constitucionales.

Artículo 14 bis de la Constitución Nacional:

“El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Trabajar hasta la muerte


Entrevista con Paul Moreira, autor del libro "Trabajar hasta la muerte"
Ya son 25 los suicidios en France Télécom


Olivier Bailly
Agoravox

Traducido por Rocío Anguiano

El vigésimo quinto suicidio en casi dos años. Un ingeniero de France Télécom se ahorcó el pasado jueves. El cuerpo del hombre de 48 años fue encontrado ahorcado en su casa, en Lannion (Côtes-d’Armor). El miércoles, en Marsella, salvaron por los pelos a otro empleado de la empresa de telefonía.
El hombre, un padre de familia, estaba de baja por enfermedad desde hace un mes. La baja se la dio el médico de la empresa. Un portavoz de la dirección de France Télécom anunció su muerte y añadió que Didier Lombard, el Presidente del grupo que acudió al lugar de los hechos, "estaba profundamente afectado por este gesto”. Otro empleado de France Télécom, también de Lannion, se suicidó la noche del 29 al 30 del pasado mes de agosto.

Este suicidio es el vigésimo quinto desde el mes de febrero de 2008. «Los sindicatos de France Télécom (CGT, CFDT, FO, CFTC, CFE-CGC/Unsa, Sud), señala Le Point, hicieron un llamamiento el jueves al personal para que el día 20 de octubre, fecha de la próxima reunión de la mesa de negociación sobre el estrés laboral “lleven a cabo todo tipo de actuaciones y, especialmente, asambleas generales” al considerar que los trabajadores están “todavía en peligro”».

El miércoles, los servicios de socorro pudieron impedir el gesto desesperado de un empleado de France Télécom. Es el gesto desesperado de un colega, ejecutivo en la misma empresa, un empleado de 54 años en baja laboral desde hace meses, que había decidido poner fin a sus días el martes, en su casa, en el distrito once de Marsella. Le salvaron a tiempo de una muerte por ahorcamiento.

Ese día, Xavier Darcos se felicitaba en Canal + de que se hubiera podido salvar a este hombre, al tiempo que subrayaba que estaba muy enfermo desde hace varios meses. Antes de llevar a cabo el acto fatal, el empleado, en un impulso, envió a su jefe un SMS informándole de sus intenciones. Este alertó inmediatamente a los servicios de socorro. «Creo que a final de este año estaremos en condiciones de evitar que lo que está sucediendo vuelva a pasar” declaró a su vez el Ministro de Trabajo Xavier Darcos que acaba de lanzar un Plan de emergencia para la prevención del estrés laboral, “las cosas se están estabilizando”». France Télécom va a distribuir, a partir del 19 de octubre, unos cuestionarios sobre las condiciones laborales de sus 120 000 trabajadores franceses.

En la actualidad, el suicida es la víctima de un sistema que ha sido denunciado por el periodista Paul Moreira en su libro Travailler à en mourir (Trabajar hasta la muerte) publicado por Flammarion.

Olivier Bailly: No existe ningún estudio de carácter nacional sobre el suicidio laboral en Francia. ¿Por qué?
Paul Moreira: Existe una evaluación realizada en la cuenca de Baja Normandía. A partir de esos datos regionales, parciales, se hizo una proyección nacional que dio lugar a un informe del Consejo Económico y Social. Según esta proyección habría aproximadamente un suicidio diario en el trabajo por causas laborales. Cuando estrené el documental Travailler à en mourir, hace aproximadamente año y medio, el Ministro de Trabajo de entonces, Xavier Bertrand, había solicitado que se efectuara un estudio sobre el tema.
A decir verdad, no existe una evaluación real del impacto del sufrimiento laboral. Ni cuantitativa, ni cualitativa. En lugar de asumir el problema y hacerle frente, se opta cada vez más por negarlo. Cosa que no me sorprende… Enfrentarse a este tema supone enfrentarse a algo de mucho más alcance, a saber, el funcionamiento del mundo empresarial en un momento de la historia del capitalismo en que parece que este se ha vuelto loco.

OB: Su libro se centra en Renault. ¿Por qué esa elección?
PM: Internet desempeña un papel esencial (y circunstancial...) en la elección de Renault. Cuando se difundió el documental Travailler à en mourir en France 2, la repercusión fue enorme. El nivel de audiencia demostraba, sobre todo, que la película había puesto el dedo en la llaga. A raíz de esto, puse una entrada en mi blog en la que decía que había estado a punto de titular la película Travailler plus pour mourir plus (Trabajar más para morir más).
Me llegaron muchos comentarios de los internautas. Uno de ellos era de Sylvie, la viuda de Antonio, uno de los empleados que se había suicidado en Renault. Ella me decía que efectivamente debería haberla llamado así porque esa es la realidad que se está imponiendo en algunas empresas. Entablamos un dialogo. Después nos vimos y me di cuenta de que ella había reflexionado mucho sobre el tema. Decidí escribir un libro que prolongara la película pero que incluyera también la historia de los muertos de Renault. Hubert Prolongeau, que es mi amigo, tenía un proyecto similar con Flammarion. Unimos nuestras fuerzas. Lo que me interesaba era entender con la mayor objetividad posible lo que había pasado. No se trataba de denunciar simplemente a los jefes directos que son también víctimas.

Por ejemplo, la jefa de Antonio. Sin duda, algo tiene que ver con su muerte. Pero curiosamente, indagando, descubrimos que es la única que fue a decir la verdad a los investigadores, a la policía. Ella insistirá en verlos mientras toda la empresa se escondía debajo de la mesa. Y dice que no le extraña que Antonio se suicidara, que la presión era enorme. Todo lo contrario de la versión oficial de Renault. Esta mujer va a cargar toda su vida con la culpabilidad de la muerte de un hombre. Y de una forma u otra, porque se tiende a simplificar siempre, se la considerará el chivo expiatorio de la historia. Lo que es injusto. Porque realmente son un sistema y una mecánica quienes han llevado a un hombre a la muerte. Es lo que intentamos mostrar en el libro, con sutileza, con un máximo de detalles y entrevistándonos con toda la gente posible. Lo que no ha sido realmente fácil.. El mundo de la empresa, es hoy el mundo del silencio. Es más fácil encontrar mafiosos o yihadistas dispuestos a hablar que empleados de las grandes compañías francesas.

OB: ¿La mediatización de estos suicidios por causas laborales es suficiente para cambiar las cosas?
PM: La movilización de la sociedad civil es lo que dará lugar a las leyes. Los políticos van por detrás de la realidad. Intentan controlar el espectáculo y cuando realmente les desborda, actúan. Hace poco estuve en el programa de Franz-Olivier Giesbert (Vous aurez le dernier mot en France 2) al que también habían invitado a Xavier Darcos, el Ministro de Trabajo. Le pregunté si realmente había un problema en las empresas francesas y me respondió: «Usted tiene una imagen de la empresa similar a la de la película La Tapadera pero hay muchas empresas donde todo va muy bien». ¡Lo sé! Ese no es el problema, sino qué se debe hacer en aquellas en las que las cosas van mal. Y son muchas..
Hoy lo único que hace reaccionar a la empresa no es la moral, porque no tiene, solo tiene una vocación económica: producir beneficios para sí misma y para sus accionistas. Su talón de Aquiles es su imagen. Eso es lo que le sirve de moral. Hoy lo que ha hecho que los responsables de Renault o de France Télécom se muevan no es la muerte de sus empleados, sino el impacto sobre la imagen de la empresa, el hecho de que haya clientes que se desabonen de Orange, que haya gente que elija una marca que no sea Renault en el momento de cambiar de coche. Una de las formas más eficaces de luchar contra el clima infernal que ha impuesto un cierto tipo de gestión en las empresas es la reacción de la sociedad civil. Que nosotros, los periodistas, le prestemos más atención, que los sindicatos estén más atentos, que se hable más sobre ello. No hay nada como la palabra y la transparencia para mejorar las cosas. Las empresas, como por lo demás todo el mundo, cuando se sienten escrutadas tienden a modificar su comportamiento. Los políticos irán por detrás. Harán lo que la sociedad civil les imponga.

OB: Industria automovilística (Renault y Peugeot), energía (central EDF de Chinon), telefonía (Orange y SFR), bancos. ¿Por qué estos sectores se ven más afectados que otros?
PM: El tema está muy relacionado con los objetivos y la individualización. En Renault ha sido el contrato 2009, impuesto por Carlos Ghosn, que aumenta espectacularmente la producción y sus ritmos. Ghosn presenta las cosas con una especie de amenaza velada: «o lo conseguimos o vamos hacia un plan social masivo»; «No son objetivos sino compromisos» - en inglés la palabra es commitment un término muy fuerte para indicar un compromiso profundo que se firma con la sangre.
En France Télécom, evidentemente, se trata de la entrada en el mundo de la competencia, lo que ha provocado una reorganización. No puedo hablar con autoridad porque no he investigado en esta empresa, pero lo que descubro cuando leo los periódicos es alucinante. El colmo: la política de trasladar a los ejecutivos cada tres años para que tengan una movilidad permanente. Muchas veces, cuando los directivos se toman por demiurgos, hay hombres que mueren.
En los bancos sucede lo mismo. Utilizan un discurso que no es solo económico sino que está ideologizado: la ambición, la promoción, los objetivos... Y, curiosamente, todo esto recae sobre los mejores. En el fondo, los que mejor lo llevan son lo que encuentran vías de fuga para evitar que los triture la máquina. A menudo, los que mueren son los que se implican de verdad en el trabajo, para quienes este representa una parte importante de su identidad, quienes tienen miedo de no estar a la altura.... Los muertos de los que hablamos son frecuentemente directivos, es decir aquellos que están más aislados, que están metidos en historias de entrevistas individuales con objetivos anuales, para quienes el colectivo está completamente dividido. Hay más sufrimiento entre esta gente que entre los obreros en donde, a pesar de todo, pervive algo del espíritu colectivo de los talleres.

OB: ¿Cree que estos suicidios son generacionales, que afectan más a los mayores que a los jóvenes?
PM: No. Por ejemplo, Antonio, en Renault, no llegaba a los cuarenta años cuando se suicidó. A priori la presión sobre la gente de cincuenta años es mayor porque hay además toda una ideología que manda señales del tipo “eres viejo, ya no sirves para nada".

OB: Los suicidios están menos relacionados con el trabajo en sí o con las condiciones laborales que con la forma de gestión de la empresa. ¿Qué diferencia cree que existe entre esta forma de gestión y el acoso moral?
PM: La gran diferencia es que el acoso moral es una especie de arreglo de cuentas entre un empleado y su responsable jerárquico que hará todo para destruirle, porque le tiene manía.. En los suicidios de los que hablamos, lo importante no es eso, sino la estructura, la reorganización, la fusión, el hecho de que los empleados pierdan el contacto con su superior. Es el caso de Raymond, que trabajaba en Renault. Raymond pierde el contacto con un superior que podía ayudarle, respaldarle, tras una reorganización en la que dividen los equipos en dos.

El objetivo es producir catorce modelos más (30%) sin contratar personal y reduciendo los costes. Se llega a una situación en donde la gente trabaja entre un 30 y un 40 % más. A raíz de esta reorganización, Raymond pierde a su superior jerárquico y se encuentra con un responsable directo que no conoce el sector y, además, lo admite.
Por encima llega, y esto es consecuencia directa de la reorganización, un equipo de directivos matriciales, tipos a los que llaman los jemeres rojos de Renault porque tienen acceso directo a Carlos Ghosn, y que los ingenieros y técnicos ven como policías. Estos señalan los errores, los problemas, las preocupaciones, envían correos electrónicos con 47 copias y presionan para que los plazos se cumplan. No son jefes “normales”. No se puede contar con ellos ni buscar una solución con ellos. Su misión consiste en localizar los problemas y, eventualmente, conseguir que se solucionen. No es tampoco una labor de destrucción, pero el impacto que esto puede tener en gente vulnerable que empieza a desestabilizarse, puede ser terrible.

OB: ¿Qué piensa de la actitud de la CPAM (1) que no establece ninguna relación entre el suicidio y las condiciones laborales en Renault?
PM: Esto es válido en el caso de Raymond que se suicidó en su casa, incluso cuando en su nota de suicido denuncia claramente sus condiciones laborales y a sus directivos. Como ocurrió en su casa, asunto cerrado. Pero hay casos peores. Antonio que se suicidó en el Technocentre (2). Durante la investigación, descubrimos que al principio la CPAM no quiso reconocer el accidente laboral. Y lo hizo sin notificárselo ni a su esposa ni al empleado. Sylvie se reveló y cambió el rumbo de las cosas.
La actitud de la CPAM me dejó pasmado. ¿Incompetencia? ¿Miedo de meterse en el terreno de empresas tan grandes como Renault? No tenemos la respuesta porque, como de costumbre, se negaron a hablar con nosotros.

OB: Además de los métodos de gestión que generan estrés entre los empleados, ustedes hablan también de explotación de la mano de obra en precario.
PM: Sí, Patrick Darcy que trabajaba en Arcelor sin estar declarado. Rudy Norbert que trabajó 21 horas seguidas. Gérard Libier murió directamente en la empresa. Jean-Luc Pruvost, otro trabajador temporal, acumulaba los peores horarios, por ejemplo de 21 h a 5 h de la mañana, el tipo de horario que necesita al menos tres días de recuperación, es decir, el tiempo para que el organismo se reponga. Sin embargo, le llamaban durante ese periodo para que trabajara de nuevo, lo que es totalmente ilegal. Sufrió un accidente vascular. Un paro cardiaco. Es difícil demostrar que este ataque se debiera únicamente al hecho de que se ignoraran los horarios de recuperación. En cambio, sí se sabe que hubo una infracción a la legislación laboral. Y si existe la legislación laboral también es para proteger la salud de los trabajadores.

OB: Da la impresión de que la inspección de trabajo esta totalmente desarmada.
PM: Uno de los grandes problemas en Francia es que, a parte de Gérard Filoche que es conocido como el lobo blanco y que ejerce su libertad de expresión arriesgando su carrera, los inspectores están sujetos al secreto profesional. Con los más valientes es posible tener una conversación off the record donde revelan algunas cosas, pero no es posible acceder a sus informes.
Una de las medidas positiva para los asalariados sería devolver la libertad de expresión a los inspectores de trabajo, que pudieren convertirse en fuentes de información, como en los países normales y democráticos. Los inspectores de trabajo son la autoridad pública, somos nosotros, son el ojo independiente de la sociedad civil dentro de las empresas. No hay razón para que deban guardar el secreto profesional. Debería ser posible leer y comentar sus informes. Esta podría ser la forma de conseguir que las empresas actúen un poco mejor.

NdT:

(1) CPAM: Caisse Primaire d’Assurance Maladie (organismo que se encarga de gestionar la asistencia sanitaria, con funciones similares a las de la Seguridad Social).
(2) Technocentre: centro de investigación de Renault en donde se diseñan los futuros vehículos de la marca y en el que trabajan aproximadamente doce mil personas. Desde finales del año 2006 han sido varios los empleados de este centro que se han quitado la vida.

Fuente: http://www.agoravox.fr/ actualites/actu-en-bref/ article/25eme-suicide-chez- france-telecom-63284